Frente a los ojos de Isabella se desarrolló una de las escenas más emotivas. Salvatore levantó a Caeli sobre sus piernas y la abrazó.
—Cariño mío —dijo él y luego la besó en ambas mejillas.
Caeli tomó a Salvatore de las mejillas con sus manitos y se estiró para besarlo en la frente. Por un instante fue como si el resto hubiera dejado de existir para ellos. La conexión que ambos compartían era más que evidente.
—Esto es tu culpa. —Ismaele se puso de pie, sus ojos llenos de furia—. Ella es mi hij