Isabella había estado evitando quedarse a solas con Salvatore desde la noche que pasaron juntos. Él le estaba dando su espacio, pero cada vez era más difícil. Había esperado que después de tenerla en sus brazos el deseó mitigaría y volvería a estar enfocado en lo que siempre había sido su prioridad. Pero había sucedido todo lo contrario.
En cuanto cerraba los ojos, su imagen le venía a la mente. Isabella desnuda debajo de su cuerpo gimiendo y pidiendo más. Las duchas heladas a mitad de la noche