Isabella nunca había experimentado celos hasta esa noche. Parecía que todas las mujeres estaban buscando meterse en la cama de Salvatore Rivera y habían dejado claras sus intenciones sin importarles que él estuviera acompañado. La mayoría ni siquiera había mirado en su dirección hasta que se había encargado de aclararles que al menos por esa noche él no estaba disponible.
Salvatore, no había dado señales de interés en ninguna de las mujeres, por el contrario, había actuado irritado cada vez que