Carlota Peterson se casó con el padre de Leo cuando ambos eran apenas unos veinteañeros llenos de sueños. Al poco tiempo nació Leo, pero eso no detuvo a sus padres; trabajaron como locos, juntos, hasta construir un imperio tanto automotriz como de marketing.
Leo los admiraba profundamente. Venían de privilegios, sí, pero no se recostaron en ello. Se dejaron la piel para llegar a la cima, y él no quería ser quien arruinara todo.
Escuchó un ruido y se giró hacia la puerta que había dejado entreab