Un mes después, el otoño terminó de asentarse con fuerza sobre la región. Los días se habían vuelto notablemente más cortos y el aire frío de la montaña obligaba a mantener encendidas las chimeneas de la casona desde muy temprano. La leña seca chisporroteaba con un chasquido rítmico, llenando el gran salón de un calor acogedor y del característico aroma a pino y roble.
Isabella, con casi siete meses de embarazo, caminaba despacio por el pasillo del segundo piso. Llevaba un vestido holgado de pu