Enzo
Me relajo y dejo caer la cabeza hacia adelante mientras Arianna me frota los hombros con la esponja. El agua tibia afloja mis músculos contraídos y pienso que, por primera vez en mucho tiempo, realmente me siento tranquilo. Termina su trabajo en mi espalda y me recuesto contra su pecho con los ojos cerrados.
—Estás demasiado estresado; necesitas relajarte —comenta mientras desliza sus manos por mi pecho.
—Se acerca la fecha de una entrega importante y aún tenemos mucho trabajo por delante