Después de almorzar, Silvina regresó a la empresa y se sumergió de lleno en el trabajo.
El proyecto de colaboración entre la Familia Díaz y el Grupo Familiar Muñoz no era en absoluto inferior al que habían tenido con la compañía italiana. Además, fue Ruperto quien señaló directamente a Silvina para liderarlo, por lo que ella no podía permitirse ni el más mínimo error.
Por eso, aprovechó cada segundo para aprender todo lo relacionado con negociaciones.
Cuando Leonel regresó a la oficina, lo prim