—Muy sencillo, deja que Ruperto lo investigue. ¿Acaso hay alguien en este mundo que se interese más que él por ese asunto? —Los ojos de la abuela Muñoz brillaban con una luz astuta y llena de sabiduría—. Leonel, tú nunca has sido una persona impulsiva. ¿Qué te pasó hoy...?
Leonel sintió un sabor amargo en la boca.
¿Cómo iba a explicarle que temía que Silvina fuera engañada por Ruperto? ¿Cómo iba a decirle que no quería soltarla?
—No es nada —respondió bajando la cabeza, sin atreverse a mirar a