Leonel alzó una ceja, con mirada inquisitiva.
—¿Por qué no contestaste?
—Era una llamada sin importancia. —respondió ella, sin levantar la vista, continuando con su comida.
¿Una llamada sin importancia?
Entonces ¿por qué esa mirada tan triste?
Leonel solo la observó brevemente, sin decir nada más.
Después de eso, los dos comieron en un silencio tenso pero tranquilo.
Después de terminar de comer, Leonel se marchó de inmediato.
Cuando los chefs terminaron de recoger los platos, Silvina por fin to