Silvina esperó durante un buen rato, hasta que finalmente llegaron Tomás... y Leonel.
Al ver a Leonel parado en la puerta, Silvina se quedó totalmente desconcertada.
Tomás dio un paso atrás, colocándose detrás de Leonel.
No dijo ni una palabra, pero su expresión lo explicó todo.
—¿Te hace mucha falta el dinero? —la mirada de Leonel recorrió la habitación hasta posarse brevemente sobre la señora Torres, y bajando la voz, preguntó—: ¿Quieres pedir un préstamo?
—Yo... —Silvina mordió suavemente su