—Mamá, ¿por qué preguntas eso de repente? —Silvina miró a su madre con sorpresa—. ¿Pasó algo?
En la mirada de la señora Torres se notaba una tristeza que no podía ocultar, aunque intentó forzar una sonrisa que resultaba completamente fuera de lugar.
Silvina conocía mejor que nadie a su madre, así que preguntó de inmediato:
—¿Es que la abuela volvió a hacerte pasar un mal rato? Antes de casarnos, ¿no fue que Leonel ya le dio doscientos mil dólares? Cuando nazca el bebé, el Grupo Familiar Muñoz t