Tania desvió la mirada hacia Silvina y le sonrió:
—Tú también estás aquí.
—Sí —respondió Silvina con una sonrisa, asintiendo levemente.
—¡Qué coincidencia! Apenas logré sacar algo de tiempo para venir de compras a Lunaris, y justo me los encuentro aquí. Bueno, tiene sentido... después de todo, esta es la sede del Grupo Familiar Muñoz —dijo Tania riendo—. ¿Qué les parece si tomamos algo juntos?
Silvina no esperaba encontrarse con Tania en ese lugar, así que sonrió y asintió de nuevo.
Como Silvin