Leonel desvió la mirada hacia Santiago; al ver en su rostro una expresión de quien quería decir algo pero se contenía, supo inmediatamente lo que pasaba por su mente.
Arrojó el control remoto que tenía en la mano y dijo: —¿Todavía vas a seguir enfrascado con tu familia?
Santiago alargó la mano y agarró el mando sin decir nada.
—Llevas ya tres días sin querer bajar la cabeza —continuó Leonel con incredulidad—. ¿Crees que devolver todo lo que devolviste solucionó tu problema con Tania?
Santiag