Los ojos de Leonel brillaban con una luz contenida; parecía haber previsto lo que estaba ocurriendo.
No tenía intención de contárselo a Silvina, para no preocuparla, así que simplemente dijo:
—No importa lo que hagan. Mientras no amenacen a la familia Muñoz ni a ti, amor, puedo fingir que nada ha pasado.
Desde el regreso de Liliana, Leonel no había dejado de sospechar de sus verdaderas intenciones.
Durante esos seis años, ella había borrado sus huellas con una precisión casi impecable, lo que h