La estilista trabajó con gran rapidez.
En pocos minutos, ya había arreglado por completo el vestido de gala.
Silvina, al ver el resultado, no pudo evitar exclamar asombrada:
—¡Dios mío, es increíble! ¡Parece casi igual al original!
La estilista respondió con orgullo:
—Por supuesto. Conozco perfectamente el estilo de costura de estas grandes marcas. De hecho, Chanel es la que más arreglo.
—¿Ah, sí? —preguntó Silvina con curiosidad.
—A diferencia de ti, muchas personas necesitan ensanchar la cint