Silvina sonrió con serenidad y saludó a todos los presentes:
—Hola a todos, soy Silvina.
Los empleados que habían sido trasladados de diferentes filiales del país eran, sin excepción, veteranos expertos en leer el ambiente.
¡Seguir la cuenta de Twitter del presidente era casi un deber!
Así que desde ayer ya sabían que la mujer embarazada de sonrisa tranquila frente a ellos era, nada más y nada menos, que la esposa del presidente.
—¡Buenos días, Señora Leonel! —respondieron todos a coro.
Silvina