Tania salió de la habitación y saludó a Silvina y a Leonel:
—Por fin han vuelto. Miren cómo quedó la decoración, ¿les gusta? Ah, y tengo algo que contarles: hace un rato Ruperto mandó una pila de documentos, los dejé en su cuarto. El despacho aún no está listo, es tu espacio privado, Leonel, así que mejor deja que tus asistentes lo organicen. De momento, puse los archivos en su habitación. También cambié la cerradura por una de huella digital, no vaya a ser que alguien sin vergüenza se equivoqu