Señor Moreno estaba a punto de llorar.
—¡No, no, no! ¡Cristal no es mi mujer! ¡Si quieren golpearla o matarla, háganlo, da igual! ¡Yo también fui engañado!
Su cuerpo obeso se desplomó como un saco de barro sobre el suelo, empapado en sudor de pies a cabeza.
Cristal, en cambio, seguía sentada en el suelo, atónita, sin poder reaccionar.
¿Espera… qué acababa de decir?
¿Grupo Familiar Muñoz… la esposa del presidente?
¿Aquel hombre de belleza demoníaca era nada menos que el legendario Leonel Muñoz,