Silvina despertó de un largo sueño y ya eran más de las cuatro de la tarde.
Mmm, había dormido como una piedra.
De pronto recordó aquel enorme "saco de dormir" que había abrazado…
Al levantar la cabeza, se encontró con el rostro atractivo y arrogante de Leonel.
Dormido, él parecía distinto: menos dominante, menos altivo.
Sus facciones eran tan perfectas que no se veía ni un solo poro en su piel. Las cejas, definidas y limpias; la nariz, recta y elegante; los labios, finos y curvados en la medid