Ruperto se recompuso rápidamente y se adelantó con paso firme:
—¿Descansaste bien anoche?
—Más o menos —respondió Silvina con una mirada fría, aunque aún acompañada de una sonrisa.
En ese momento, Silvina ya no era la misma de ayer.
Había pasado toda la noche sellando cada uno de sus sentimientos.
Al verla superponerse cada vez más con la imagen de Susana, Ruperto empezó a preocuparse.
En cualquier momento llegarían miembros de la Familia Martínez…
Y si veían a Silvina…
Muy pronto, los tres lle