Abuela Muñoz sostuvo el teléfono con una sonrisa ligera y preguntó:
—¿No sería mejor quedarte en casa y disfrutar de la tranquilidad?
—Abuela, yo... yo preferiría volver a trabajar. Estar sola en casa todo el día me pone muy ansiosa. Si estoy de mal humor, también podría afectar al bebé. —Silvina no se atrevía a confesar que necesitaba dinero, así que apretó los labios y suplicó suavemente—: No voy a trabajar horas extras como antes. Solo quiero un ambiente familiar que me ayude a despejarme un