Después de terminar la leche, Silvina sintió una náusea intensa en la garganta. Incapaz de contenerse, corrió directamente al baño con la mano cubriéndose la boca.
Tomás estuvo a punto de detenerla: ¡ese baño era de uso exclusivo del presidente! Nadie tenía permitido entrar. Recordaba bien cómo, en una ocasión, un cliente despistado había usado ese baño por error y fue inmediatamente vetado de por vida por Leonel.
Sin embargo, al ver que Leonel no parecía molesto por la acción de Silvina, Tomás