Después de dormir profundamente, Silvina se levantó llena de energía y, tirando de Tania, regresó con ella a la zona uno.
Apenas llegaron, vieron a Rosa esperando al borde del camino, con una expresión de insatisfacción evidente.
¿Acaso no había pasado la noche con Leonel? ¿De dónde sacaba fuerzas para estar allí, esperándola con esa cara?
¿Era eso una especie de alarde?
Quizá por haber escuchado la conmovedora historia de amor entre Ruperto y Susana, la impresión que Silvina tenía de Rosa y de