—Quizá fue que no me adapté al lugar —respondió Ruperto con calma—. No soy como usted, señor Leonel. Usted viaja por todo el mundo y naturalmente puede dormir en cualquier sitio. Yo paso la mayor parte del tiempo en mi país, siempre entre los mismos lugares, así que es normal que me vuelva un poco delicado. Por eso, mi abuelo me ha regañado más de una vez: pertenezco a una familia militar y, sin embargo, soy más delicado que un hijo mimado.
Leonel entendió que Ruperto estaba insinuando que él e