Capítulo 14 – De Velo, tocado... y Vergüenza
El piso de la escalera parecía más resbaladizo aquella mañana. Lila bajaba con pasos cuidadosos, el pelo todavía húmedo por la ducha, vestida con un conjunto de sudadera caro, pero lejos de la elegancia que solía exhibir. Estaba sin maquillaje, sin tacones, sin defensas. El rostro aún mostraba las huellas de la mala noche y de la irritación acumulada desde que Tomás decidió invadir su habitación como el mensajero del apocalipsis.
Con cada escalón, el sonido de las voces abajo se volvía más níti