Catalina avanzó con pasos seguros por el pasillo alfombrado hasta llegar al área Vip, intentando aparentar una calma que no tenía. La luz tenúe del área VIP apenas rozaba la piel descubierta de sus hombros, todavía caliente por la mezcla de la música, el alcohol y la irritación. No sabía si estaba molesta o simplemente harta, pero la sensación le arañaba el pecho como si necesitara salir corriendo de ahí, de aquel salón, de la ciudad… de Axel.
Suspiró, exasperada, mientras empujaba una de las p