La noche había avanzado silenciosa sobre Madrid, envolviendo cada edificio con un manto espeso y tranquilo. Catalina abrió los ojos lentamente, sintiendo un leve peso en el pecho. Por un instante tardó en ubicar dónde estaba. El departamento… su hogar. Esa sensación de pertenencia le brindó unos segundos de calma, hasta que recordó algo que le heló la sangre.
Axel.
Se incorporó de golpe. ¿Se había ido? ¿O seguía allí? Las partículas de aire parecieron detenerse mientras la duda crecía. Se bajó