El aire se volvió denso.
Pesado.
Irrespirable.
Axel seguía de rodillas.
La sangre caía en gotas constantes al suelo, formando un rastro oscuro que se extendía bajo él como una sombra viva.
Su respiración era un desastre.
Corta.
Dolorosa.
Inestable.
Pero el llanto…el llanto del bebé seguía ahí y escuchar eso era lo único que lo mantenía consciente. Lo único que lo obligaba a no caer.
Gael avanzó un paso.
Lento.
Seguro.
Convencido de su victoria.
—Mírate… —murmuró con desprecio—. Ya ni siquiera p