El silencio no duró más.
Se rompió.
De forma brutal.
Axel no avisó.
No dudó.
No esperó.
Su cuerpo se lanzó hacia adelante con una velocidad violenta, aprovechando el instante exacto en que la sangre de Gael aún manaba de la herida en su costado.
Fue un ataque directo.
Salvaje.
Preciso.
Su puño impactó primero.
Un golpe seco contra el rostro de Gael, lo suficientemente fuerte como para hacer que su cabeza se girara ligeramente.
Pero Gael no cayó.
Ni retrocedió.
Ni perdió el equilibrio.
Y eso…eso