— No es así Sofia, pero todo fue tan abrupto, por una parte yo puedo decir que en parte es mi culpa yo desafíe la autoridad de Axel y él termino de demostrame que con él no se juega.
Sofía se acomodó en el pequeño sofá del departamento con la naturalidad de alguien que conocía ese lugar desde hacía años. El vestido negro que Catalina le había dado se le ajustaba como si hubiera sido diseñado para ella ese mismo día; su figura parecía esculpida por un escultor renacentista con talento y rencor.