La luz de la mañana entraba lentamente por las grandes cortinas blancas de la Mansión Fort. Los primeros rayos no traían calidez, solo un tenue resplandor frío que se deslizaba sobre los muebles, recordándole a todo aquel que despertara allí que esa casa no era un hogar… era un territorio, un dominio construido sobre hierro, órdenes y silencio.
Axel ya estaba vestido desde muy temprano. Su traje oscuro combinaba con su expresión insondable. Aquella madrugada había dormido poco—si es que dormir