Vittorio se detuvo frente a las bodegas, sus ojos oscuros observaban el edificio con detenimiento. La información había sido clara, Aurora estaba ahí. Sin embargo, él sabía que en el mundo del crimen nada era seguro hasta que lo tenía entre sus manos.
Sin titubear, llevó la mano a su cinturón y sacó la máscara de lobo. Se la colocó lentamente, sintiendo cómo el cuero se ajustaba a su rostro, transformándolo en la sombra de la muerte que sus enemigos temían.
Con un ademán firme, ordenó a sus h