Dante sonrió abiertamente mientras los ojos de Aurora se abrían como platos al ver justamente a Dante parado detrás de Giuseppe.
Todos la habían traicionado.
—Tranquila no lo mires así, supuse que no podría confiar en tu perro faldero, así que decidí seguirlo, y vaya me trajo hasta donde mi futura esposa —aseguró firmemente Dante.
—Yo no pienso ir con usted a ningún lado y mucho menos casarme con usted —gritó Aurora, ya su paciencia estaba llegando a su fin, y por supuesto que no permitiría qu