Aurora retrocedió un paso. Luego otro. Su respiración se hizo errática, como si el aire le quemara por dentro. Esa frase maldita que acababa de salir de la boca de Alonzo, fue como una daga en el pecho
—Dante solo la quiso para vengarse de Antonio…
Un zumbido ensordecedor le llenó los oídos. Todo lo que había vivido, todo lo que creyó… ¿era una mentira? Un maldito juego de venganza.
Sus piernas temblaron, pero encontró fuerza en el enojo, en la humillación. Dio media vuelta y caminó rápidament