La puerta se abrió con un rechinido, Antonio se detuvo un segundo antes de cruzar el umbral, como si estuviera saboreando el momento. Su cuerpo estaba completamente tenso, la irritación lo recorría una y otra vez, mientras tenía un mal sabor de boca imaginando lo que podría llegar a hacer mientras que Aurora siguiera siendo esa persona que lo pusiera en completo descontrol.
Llevaba un traje negro impecable, la camisa ligeramente abierta, y en sus ojos brillaba esa mezcla enfermiza de poder, ra