Mundo ficciónIniciar sesiónMe quedo sin palabras, porque los tres lloramos sin saber cómo consolarnos, estamos en un momento tan sensible que no parecen los jefes de la mafia, unos que han dejado su parte temible para mostrar su vulnerabilidad sin temor a ser dañados.
— Lo siento, todo es mi culpa. — digo con dolor.— No, con todo lo que ha pasado me alegra que estes con mi hijo, que haya sanado, que le permitas tener a alguien que lo amará y confiará en él






