En la siguiente visita, Arthur le llevó un oso de felpa a Gabriel en un frágil intento por ganarse su confianza. La actitud del niño a su respecto no cambió, a penas se interesó en el peluche. Lauren, que les hacía de intermediaria, se preocupaba por que el niño conozca a su esposo, y “forzaba” la interacción. Pero lejos de querer acercarse a Arthur, el pequeño Gabriel se distanciaba de ella también. Arthur tuvo que recordarle que este momento no se trataba de él, sino del niño, y no podía tira