158. La Renuncia
El hospital es una burbuja fuera del tiempo. Aquí dentro no hay día ni noche, solo turnos de enfermeras y el zumbido constante de las máquinas. Llevo cuarenta y ocho horas viviendo en esta burbuja, alimentándome de café de máquina y sándwiches de plástico, con la mirada fija en el cristal del box 4.
Mi ropa es un desastre. La sudadera barata que compré en el aeropuerto de Barcelona ya huele a encierro y estrés. Las zapatillas de lona están húmedas y frías; Bilbao es un congelador y yo vine vesti