159. La Arquitectura de la Mentira
La maternidad, descubro en estas primeras horas, es una mezcla brutal de amor absoluto y terror paralizante.
Tengo a Isidora en mis brazos por primera vez fuera de la incubadora. Es un bulto caliente y ligero, envuelto en una manta del hospital que huele a limpio. Me mira con esos ojos que todavía no enfocan, claros y profundos, y siento que mi corazón se expande hasta doler. Es mía. Ha salido de mí.
Pero mi alegría está manchada. Es como beber agua cristalina de un vaso sucio.
—Es perfecta, hi