95. El Momento de la Verdad
El aire en la sala del tribunal se sentía denso, cargado de expectación y tensión acumulada durante dos semanas de testimonios brutales. Cada asiento estaba ocupado, los periodistas se apretaban en sus bancos asignados, y podía sentir el peso de las miradas de toda Madrid sobre nosotros.
Las deliberaciones del jurado habían durado tres días completos. Tres días interminables durante los cuales Max y yo habíamos vagado por la ciudad como fantasmas, incapaces de concentrarnos en nada que no fuera