89. Primeros Pasos hacia la Sanación
Regresé a la mansión temprano para encontrar a Max desayunando solo en la terraza que daba al jardín. Clara se había quedado en una de las habitaciones de huéspedes, pero aún estaba durmiendo. La luz matutina de Madrid se filtraba a través de los árboles, creando patrones dorados sobre su rostro mientras leía el periódico con concentración que parecía forzada.
—Buenos días —dije, sentándome frente a él en la mesa de hierro forjado que solía ser nuestro lugar favorito para los desayunos de fin de