85. El Encuentro
Respiré profundamente antes de tocar la puerta, el aire salado llenando mis pulmones como si fuera la última bocanada de oxígeno que tendría en mucho tiempo. El sonido de mis nudillos contra la madera desgastada por el clima resonó más fuerte de lo que esperaba, compitiendo con el rugido constante de las olas que se estrellaban contra las rocas debajo.
Los segundos que siguieron se sintieron eternos. Pude escuchar movimiento adentro, pasos pesados, como si quien estaba del otro lado estuviera de