84. Siguiendo el Rastro
San Vicente de la Barquera apareció ante mí como una postal de una España que creía perdida. Casas blancas con tejados rojos se apiñaban alrededor de un puerto pequeño, donde barcos pesqueros se mecían suavemente bajo un cielo gris que amenazaba lluvia. Era exactamente el tipo de lugar donde Max y yo habríamos venido en circunstancias diferentes, buscando paz y tranquilidad lejos del caos de Madrid.
La ironía no se me escapaba. Ahora estaba aquí persiguiendo a mi ex-marido, no para unas vacacion