58. El Vacío del Final
Caminé hacia él, consciente de cada mirada que se giraba a verme. El murmullo de conversaciones se apagó momentáneamente.
Esta vez no huiría.
Esta vez enfrentaría lo que viniera.
Llegué a la mesa y me detuve sin sentarme, mirándolo desde arriba con toda la frialdad que había reunido.
—Alejandro.
—Estoy segura de que sí. —No me moví—. Empezando por tu almuerzo de hoy con Isabela.
Vi algo en sus ojos—¿sorpresa? ¿respeto?—antes de que su máscara de control regresara. Se reclinó en su asiento con e