38. El Peso del Regreso
El aeropuerto Charles de Gaulle bullía con el ajetreo de los viajeros. Maletas rodando, anuncios en francés, conversaciones apresuradas, niños corriendo entre los asientos. Todo era ruido, movimiento, indiferencia.
Yo avanzaba rígida, con el bolso apretado contra mi costado. Cada paso era una declaración: no estaba huyendo, pero tampoco pensaba seguir atada a Max.
Las circunstancias habían decidido encerrarnos en el mismo vuelo de regreso a Madrid. Mi decisión de marcharme esa mañana se había es