160. Tiempo Crítico
CAMILA
Veo el agua de la ducha correr, se lleva la suciedad del aeropuerto, el polvo del suelo del hospital, el sudor frío del miedo y el olor a desesperación que se me había pegado al cuerpo.
El doctor Arriaga tenía razón. Mi cuerpo estaba en modo supervivencia, consumiéndose a sí mismo.
Me apoyo contra los azulejos del hotel barato que encontré cruzando la calle del hospital. Cierro los ojos. Por primera vez en horas, no escucho el sonido del monitor. Solo el sonido del agua.
Antes de veni