156. Desde el Cristal
CAMILA
Bilbao no me recibe; me golpea.
El avión aterriza en una pista que parece sumergida en agua. A través de la ventanilla, todo es gris. Un gris plomizo, que contrasta violentamente con el sol brillante de Barcelona que dejé atrás hace apenas una hora. Es como si hubiera viajado a otro planeta, uno donde la tristeza se ha materializado en clima.
Salgo del aeropuerto de Loiu con mi bolso deportivo barato colgado al hombro y mis zapatillas de lona empapándose al primer paso fuera de la t