142. La Adrenalina Caducada
AMALIA
El salmón está perfecto. Lo sé porque he cronometrado cada segundo en el horno con la precisión de un desactivador de bombas. Las velas están encendidas, no demasiadas, solo las justas para crear esa atmósfera de intimidad dorada que solía volver loco a Diego en nuestra primeras citas.
Me aliso el vestido de seda color champán. Me miro en el espejo del recibidor. Estoy impecable. El maquillaje es sutil, el pelo cae en ondas estudiadas. Soy la imagen de la novia perfecta, la compañera idea