116. El Colapso
El restaurante está exactamente como lo recordaba: luces cálidas, manteles blancos impecables, el murmullo suave de conversaciones elegantes. Pero esta vez se siente completamente diferente. Este no es el lugar donde Max traía a Victoria. Este es nuestro lugar—elegido conscientemente, sin el peso de memorias que no nos pertenecen.
—Estás radiante esta noche —dice Max, tomando mi mano sobre la mesa.
Sonrío, consciente de que probablemente tiene razón. A pesar del cansancio persistente que he esta