Me apoyo contra la barandilla, agradecida por el metal frío que me ancla a la realidad. Madrid se extiende ante mí en un mar de luces que parecen burlarse de mi dolor. Millones de vidas continuando con normalidad mientras la mía se desmorona.
Tres meses de terapia. Tres meses de trabajo en mí misma. Tres meses convenciéndome de que estaba sanando.
Y todo se derrumba en el momento en que Max Undurraga me mira y decide marcharse con otra mujer.
El aire nocturno se siente fresco contra mi piel acal